sábado, 5 de diciembre de 2009

Platicar

Estaba yo sentado, en uno de los cultos de domingo por la noche que hacen en mi iglesia, cuando el director del programa dice, “hoy vamos a pasar un buen rato orando” “tal vez no sea muy cómodo que digamos pero es una disciplina espiritual y hay que aprender a dominar la carne”.

Voy a ser totalmente sincero ahora, vinieron a mi mente miles de imágenes de lo que se hace normalmente en la iglesia para los tiempos de oración, alguien pasa al frente, nos dice que cerremos los ojos, que nos concentremos, empieza a orar en vos alta, nos dice que elevemos la vos, elevamos la vos, el habla, bajamos la vos, ponen música de fondo, todo se calma, terminamos tomados de la mano, y etc, etc, etc, en fin lo primero que paso por mi mente fue, “que aburrido”.

Y les pido déjenme explicar mi punto, porque estoy seguro que ya les paso por la mente una o dos frases dedicadas a mi persona en estos momentos, algo así como “poco espiritual” “estas desconectado” “ponete a orar” “hay que liberarlo” etc, etc, etc.

Pero en ese momento, Dios me hablo al respecto y me llevo a pensar, en lo que es realmente una oración genuina, y no estoy diciendo que lo que se hace en la iglesia está mal, solo digo, ¿Quiénes realmente están orando? Y ¿Quiénes están solo siguiendo el patrón?, yo personalmente quiero tener tiempos de oración genuinos con Dios.

¿Qué hemos hecho con la oración? Cuando Jesús se retiraba a lugares solitarios, era para pasar tiempo con Dios, estoy completamente seguro de que para Jesús estos tiempos no eran nada aburridos, digo, estaba hablando con El Creador de todo, no me cabe en la cabeza que El Creador de todo lo que hay a mi alrededor sea alguien con poca creatividad y que a la hora de hablar con El la platica se torna aburrida, o sea, si se torna aburrida es culpa mía, no de El.

Y si Dios, es tan creativo, tan amoroso con nosotros, tan bueno, tan buen consejero, entonces, ¿Por qué nos cuesta orar?, los reto a que pregunten entre la congregación de su iglesia sobre esto, se van a dar cuenta de que a la mayoría le cuesta orar, se van a dar cuenta de que la mayoría no ora mas de 20 minutos al día, a la mayoría de las familias les cuesta orar, a la mayoría de jóvenes les cuesta orar, y los pocos que si lo hacen y lo disfrutan es porque han comprendido lo que realmente es una oración.

Creo que la culpa es nuestra, creo que hemos estado un modelo erróneo de lo que es la oración, orar es mas que repetir lo mismo muchas veces, orar es mas que un tiempo a la semana que me va ser sentirme mejor porque llore o grite mucho, orar es mas que llegar y pedir y pedir y pedir y tener a Dios como que fuera un genio mágico que cumple mis deseos.

El verdadero concepto de “orar” es pasar tiempo con Dios, es platicar con Dios, no llegar delante de Dios y dar un monologo sobre mis necesidades, incomodidades y pecados, es hablar pero también escuchar. Cuando en La Biblia se habla de que Jesús se retiraba a lugares apartados a orar, era para pasar tiempo con Dios, y Jesús disfrutaba eso, lo tenia como un descanso, como algo que le gustaba, de ahí obtenía su fuerza, de ahí recargaba su energía.

Espero que la próxima vez que “ores”, lo hagas con el corazón, no buscando una serie de palabras elegantes para que “tu oración sea muy bonita”, sino que le hables con sinceridad a Dios, El quiere eso, que nos acerquemos a El en espíritu y en verdad, el velo del templo se rompió para eso, para que llegáramos confiadamente ante El, El nuestro Padre, obviamente merece todo nuestro respeto, pero háblale con confianza, hacelo con el corazón, con sinceridad y hacelo dispuesto a escuchar y a hacer lo que El te diga, entonces, solo entonces, vas a tener tiempos de oración genuinos que vas a disfrutar y vas a buscarlos mas, y no te lo digo porque el único objetivo de orar sea que lo disfrutes, te lo digo porque estoy harto de oír que la gente piense que es aburrido orar, cuando hablar con Dios no tiene porque ser aburrido, no tiene sentido, si es tan creativo y si me ama tanto, no tiene sentido, no me cabe en la cabeza, el hecho de que Su deseo sea que el tiempo de oración sea un tiempo aburrido y monótono.

Dios quiere oírte, Dios quiere platicar con vos.

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