Hace un rato llame a una persona por teléfono, quería saludarla, pero la persona no quería hablar conmigo y me hablo de forma cortante, haciendo me sentir que en realidad deseaba que la conversación terminara lo mas pronto posible, me sentí mal, me sentí como que le estorbaba la vida a esa persona en ese momento, desee no haberla llamado, me moleste.
Esto me pone a pensar en Dios, porque cuando el nos dice en Josué que meditemos Su palabra todo el día, es porque El quiere hablarnos, es porque quiere decirnos algo, o simple y sencillamente saludarnos, pero muchas veces lo hacemos sentir un estorbo, y ponemos cualquier escusa.
· Que no tengo tiempo.
· Que tengo que darle un “buen tiempo” a Dios, así que mejor espero a que tenga ese “buen tiempo” libre para dárselo.
· Que ahorita no me estoy portando bien.
· Dios entiende, estoy demasiado ocupado.
· Hablo con El todo el día. (cuando en realidad no se hace ni se dedica tiempo para escucharlo)
Me pregunto cuantas veces he cortado así a Dios, tratando de llegar al “amen” lo mas rápido posible para que me deje en paz.
David, en el salmo 119, expresa un gran amor por La Palabra de Dios, porque sabe que es La Verdad que Dios habla ahí, hay un versículo de este salmo, en el que David dice que esta jadeando como de sed esperando La Palabra de Dios. Así deberíamos apreciarla, pero ni atención le ponemos la mayoría de personas.
Perdón Dios, y ayúdame a dedicar tiempo a escucharte como te lo mereces, sin tratar de cortarte.
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